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La economía WTF (What the Fuck): ¿en qué consiste esta teoría de Tim O’Reilly?

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Tim O’Reilly acaba de publicar un nuevo libro en el que habla sobre la economía del futuro con la tecnología de base. Y no queda claro si la innovación será un motivo de asombro o de consternación.

Tim O’Reilly es uno de los rostros conocidos del sector tecnológico, principalmente por su faceta de divulgador. Es el fundador y consejero delegado de O’Reilly Media, una empresa que comenzó su andadura publicando libros técnicos sobre programación allá por 1978. Desde entonces, el visionario ha ido evolucionando hacia conceptos más generales, en torno a la transformación digital en general.

Justo ese enfoque holístico, que cubre de extremo a extremo las posibilidades de la innovación en nuestros días, es el que refleja Tim O’Reilly en su último libro ‘La economía WTF’ (Deusto). WTF, para los que no están versados en las abreviaturas millennials, WTF significa ‘What the Fuck’ (algo así como ‘qué demonios’ -o algo más chabacano como ‘qué cojones’).

El futuro del entretenimiento, según O’Reilly

¿Y qué demonios es eso de la economía WTF? Según explica el propio O’Reilly en el libro, WTF es una expresión de asombro ante todas las posibilidades que se abren con tecnologías como la inteligencia artificial, coches autónomos, drones o plataformas colaborativas como Uber o Airbnb. Y, al mismo tiempo, también crean “consternación” porque “todo es extraordinario, todo es horrible y avanza demasiado rápido”.

Según defiende el autor, “nos dirigimos desordenadamente hacia un mundo moldeado por la tecnología, de una manera que no entendemos y que tenemos sobradas razones para temer”. Así se gesta el WTF, que junto al ‘qué demonios’ podría traducirse como un ‘qué futuro nos espera’ (What`s the future?). Una pura dialéctica entre asombro y consternación en la que todavía está por definir si la tecnología será algo positivo o si sufriremos un período de adaptación con consecuencias dramáticas como nunca antes hemos visto.

De hecho, afirma O’Reilly, nadie nos garantiza que el nuevo mundo que cree la tecnología no sea peor que el actual. Recordando al libro de Gibbon de 1776, ‘Decadencia y caída del Imperio Romano’, “tras la caída de Roma, la capacidad para hacer estructuras monumentales con hormigón se perdió durante casi mil años. Esto podría ocurrirnos ahora, la tecnología puede ir marcha atrás”.

Esa es la parte negativa de la dialéctica; la positiva es el “potencial de las tecnologías WTF para acelerar la productividad de todas nuestras industrias”. El reto de ello es que “hemos de compartir los frutos de esa productividad y usarlos acertadamente”. Exactamente lo que sucede en torno al eterno debate de empleo e inteligencia artificial: “Si dejamos que las máquinas nos quiten el trabajo, será por falta de imaginación y de voluntad de hacer un futuro mejor”.

Estos principios se materializan en varias previsiones concretas en torno a los desafíos de la tecnología y los avances que nos esperan próximamente:

  • Unicornios: O’Reilly defiende que los grandes cambios los gestan los unicornios, empresas que “al principio parecen increíbles, que cambian la manera en que funciona el mundo y que resultan en un ecosistema de nuevos servicios, trabajos, modelos de negocio y actividades económicas”. Dentro de esta consideración englobaríamos las principales plataformas de economía colaborativa, como Uber o Airbnb.
  • Commoditización: El autor recuerda los principios establecidos por Clayton Christensen en un artículo publicado en la Harvard Business Review al hablar de la ley de conservación de los beneficios atractivos: “cuando los beneficios atractivos desaparecen en una etapa de la cadena de valor debido a que un producto se ha commoditizado y hecho modular, la oportunidad de obtener beneficios atractivos con productos exclusivos surge normalmente en una etapa adyacente”.

Tendencias en Big Data para 2018

  • Big Data: “Los datos se acabarían convirtiendo en la clave del dominio de mercado para empresas como Google o Amazon. La revolución comienza con aprovechar la inteligencia colectiva y termina con ‘los datos son el Intel Inside'”.
  • Internet de las Cosas: “Las aplicaciones de inteligencia colectiva ya no están impulsadas solo por humanos que le dan a teclados, sino que cada vez más por sensores. Nuestros teléfonos y cámaras se han convertido en los ojos y oídos de las aplicaciones; los sensores de movimiento y ubicación nos dicen dónde estamos, lo que miramos, y lo rápidamente que nos estamos moviendo. Los datos son recopilados, presentados y puestos en práctica en tiempo real. La escala de participación ha aumentado en órdenes de magnitud”.
  • Uber/Lyft: O’Reilly remarca la necesidad de cambiar el modelo de empresa desde una compañía tradicional a un sistema de plataformas: “Un negocio tradicional que quiere crecer debe contratar a personas, invertir en plantas y equipos, y diseñar una jerarquía de gestión. (…) En lugar de ello, Uber y Lyft han creado plataformas digitales para gestionar y desplegar cientos de miles de conductores independientes, confiando en el mercado mismo para asegurar la cantidad suficiente de gente que se presentará a trabajar y se traerá su propio equipo (…) Además de ahorrarse dinero, el estatus de proveedor independiente es importante para la escalabilidad y la flexibilidad del modelo”.
  • Núcleos gravitatorios: “Al buscarle sentido al futuro, piensa en términos de núcleos gravitatorios en lugar de límites sólidos. Igual que la gravedad del sol alcanza más allá de la órbita de Plutón y abarca no solo a los planetas en las órbitas eclípticas sino también a cometas y planetoides con órbitas excéntricas (…) al mismo tiempo que todos participan en el baile general, estas tendencias combinadas se influyen unas a otras y convergen”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.