Educación

Cómo la meditación puede mejorar el rendimiento escolar de los niños

meditacion niños

Se ha demostrado que la meditación ayuda a que los alumnos mejoren su atención y rendimiento en las aulas. Gracias a estas apps los profesores están consiguiendo que los niños aprendan la importancia del mindfulness para su día a día.

La meditación es muy importante para el rendimiento y la mejora de la atención de los alumnos, por eso muchos profesores han decidido llevar el mindfulness (o también conocida como la meditación budista) a sus aulas, a través de distintas apps como Calm Schools o la app de meditación de Headspace.

Waterman, una de las profesoras que utiliza la app Calm Schools en la escuela primaria de Springbook en Rhode Island, afirma que es “increíble ver a estos niños realmente sintonizados e ignorar el mundo exterior por un minuto”.

La profesora Waterman realiza esta tarea cada día con sus alumnos. Apaga las luces, los alumnos se ponen cómodos y comienzan la meditación guiada por la app Calm.

Aunque podamos pensar que la vida de los niños carece del estrés de la de los adultos, estos están sometidos a grandes presiones que podemos pasar desapercibidas en ocasiones. Los deberes, los exámenes, los problemas en casa o las relaciones con sus compañeros pueden hacer que los niños y jóvenes desarrollen estrés y no sepan cómo lidiar con él si no les enseñamos.

La Asociación estadounidense de psicología realizó una encuesta en el año 2013 a jóvenes estudiantes y casi la mitad de los mismos afirmaron que no hacían lo suficiente por controlar su estrés a diario.

Las 10 apps de yoga y meditación más usadas del mundo

A raíz del informe realizado por los Institutos Nacionales de Salud de EEUU en el que se demostró que la enseñanza del yoga y la meditación en las aulas mejora las habilidades cognitivas, sociales y emocionales de los alumnos, se comenzó a tener más conciencia sobre la importancia de llevar a clase estas técnicas antiestrés.

Según el cofundador de la app Calm Schools, muchas veces se enfoca la educación en recordar cosas o hechos, mientras que no se desarrollan las propias habilidades para la vida o para lidiar con las emociones. Por eso, el cofundador de Calm Alex Tew afirma que “la atención plena es increíblemente importante para todas las edades, pero si podemos enseñarles a los niños a meditar, esta será una oportunidad increíble, realmente revolucionaria”, ha explicado a la CNBC.

La app Calm Schools se lanzó al mercado en el año 2016, y en dos años ya la utilizan 54.000 profesores de 140 países diferentes (41.000 se encuentran en EEUU).

Además de Calm Schools, Headspace también ha creado una app para meditar en las escuelas. La app de Headspace trabaja en 35 distritos de EEUU, en unas 300 escuelas, y además tiene grandes descuentos para los universitarios (9,99 dóladres al año frente a los 96 dólares que costaba).

Mindfulness: la solución al mal comportamiento

La organización sin ánimo de lucro Calm Classroom ha estudiado el impacto del mindfulness en una escuela de Chicago. El estudio verificó que gracias al mindfulness disminuyó en un 69% las interrupciones en clase por los estudiantes, así como un 91% de disminución en el ruido fuera de las aulas (en pasillos y zonas comunes) y un 72% menos de peleas, mal comportamiento o intimidación a otros compañeros.

Cristina Machado, una maestra de primaria en Chicago, afirma que tanto sus alumnos como ella ya no pueden desarrollar el día sin esos minutos de meditación. Cuando los niños vuelven del recreo o de la hora del almuerzo, entre 3 y 5 minutos son necesarios para calmarse y que la atención vuelva a los alumnos. Y si la profesora se olvida de esos minutos de meditación, Machado afirma que son los mismos alumnos los que le recuerdan que necesitan realizar esos minutos de mindfulness antes de comenzar con la clase.

Así, las apps de meditación se han convertido en una herramienta clave para los profesores y para los alumnos, para poder mejorar el rendimiento y calmar el estrés que produce la escuela y el resto de problemas cotidianos en los jóvenes y los niños.

Sobre el autor de este artículo

Alicia Ruiz Fernández