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La venta de los chips de Toshiba se producirá entre marzo y junio

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El retraso de la aprobación del organismo antimonopolio chino podría hacer que Toshiba tenga que esperar algo más de lo previsto inicialmente para deshacerse de su unidad de chips, la que ha de compensar el escándalo contable y la quiebra de su negocio nuclear.

Toshiba parece que, cada día que pasa, está más cerca de la tabla de salvación que supone la venta de su negocio más rentable, la unidad de chips. Esta desinversión, valorada en 18.000 millones de dólares, se anunció el pasado mes de septiembre en favor de un consorcio liderado por Bain Capital y Apple, pero ha enfrentado numerosos retrasos por las pertinentes aprobaciones regulatorias (aún está pendiente el OK del organismo antimonopolio chino) y los trámites asociados a una operación de semejante calado.

Ahora por fin podemos ponerle fecha definitiva al culmen de esta venta. Será entre marzo (el plazo acordado inicialmente) y junio, como ha confirmado Reuters. “Hemos hecho varios esfuerzos para cerrar el trato en marzo”, ha explicado Yasuo Naruke, jefe de la unidad de chips de Toshiba. En caso de que nos situemos en el peor escenario posible, la desinversión llegará finalmente “en algún momento de abril, mayo o junio”.

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Llegar hasta este punto no ha sido nada sencillo. Recordemos que Toshiba eligió en un primer momento como compradora a la oferta presentada por un consorcio formado por el gobierno japonés y la surcoreana SK Hynix, integrada ahora en el consorcio vencedor. En esta misma alianza se encuentran otros destacados nombres de la industria tecnológica, como Dell, Apple, Kingston o Seagate.

Sin embargo, otro de los grandes postores -Western Digital- comenzó una escalada judicial para impugnar toda la venta al entender que tenían el privilegio de negociar esta operación en exclusiva en base a anteriores alianzas. Esa misma pugna acabó en un loco cruce de demandas entre Toshiba y Western Digital, tras el que la firma norteamericana comenzó a variar su posición para evitar las reticencias de los reguladores y de la propia Toshiba. Para ello, WD selló una alianza con el fondo público-privado Innovation Network Corp of Japan (INCJ) y el Banco de Desarrollo de Japón (DBJ) y, posteriormente, manifestó su disposición a renunciar a sus derechos de voto y renunciar al control del negocio de chips.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.