Innovación

Logran conectar tres cerebros capaces de comunicarse entre sí

cerebros conectados

Comunicarse a través de la mente es una de las innovaciones que más revolucionarían el campo de la información. Ahora un grupo de investigadores no solo ha conseguido conectar dos cerebros entre sí, sino crear una especie de “red social” entre 3 mentes para comunicarse.

Ya es posible enviar pensamientos a otra persona gracias a ciertas herramientas creadas en esta última década que son capaces de detectar distintos discernimientos y transmitir esa información entre cerebros. Pero ahora la ciencia ha llegado más lejos, y ya se pueden crear “redes sociales” entre tres personas conectando sus cerebros.

Las herramientas que hacen posible esta conexión grupal entre cerebros son los electroencefalogramas (EEG) los cuales registran la actividad eléctrica que hay en el encéfalo, y la estimulación magnética transcraneal (TMS), por la cual es posible transmitir información al cerebro.

Y es a través de estas herramientas por las que se llevó a cabo el experimento entre la Universidad de Washington, en colaboración con la de Carnegie Mellon, para conectar a tres personas a través de sus cerebros. Este grupo de investigadores han llegado aún más lejos que con las conexiones cerebrales entre dos sujetos, consiguiendo que haya varias personas conectadas al mismo tiempo en una “red social conjunta”.

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Esta red en la que pueden interconectarse varias personas ha sido bautizada como BrainNet, y en este experimento se ha desarrollado para jugar al famoso juego Tetris en equipo.

“Nuestros resultados aumentan la posibilidad de futuras interfaces de cerebro a cerebro que permitan la resolución cooperativa de problemas por parte de los humanos utilizando una ‘red social’ de cerebros conectados”, han explicado los científicos.

¿Cómo funciona esta red?

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Los ya mencionados electroencefalogramas (EEG) miden la actividad eléctrica en el cerebro. Es decir, estos electrodos colocados en el cráneo captan la actividad eléctrica del cerebro, la cual varía si se observa una luz que parpadea a 15 hertzios o una que lo hace a 17 Hz.

La estimulación magnética transcraneal (TMS) maneja la actividad cerebral cuando recibe la actividad eléctrica en áreas concretas del cerebro, como por ejemplo un pulso magnético en la corteza occipital el cual provoca la sensación de haber visto un destello de luz.

A través de ambas herramientas se hace posible el envío y la recepción de señales entre los cerebros, y esta nueva red hace posible que se haga entre 3 personas, algo nunca logrado. Dos personas envían mensajes y otra puede tanto recibir como emitir mensajes. En el experimento, cada persona estaba en una sala diferente y debían ser capaces de ganar al juego Tetris de forma conjunta. Lo que debían hacer los jugadores era decidir si se debía girar y cómo debían girarse las piezas para que encajaran perfectamente.

Esta información llega gracias a la variación de señal que producen los cerebros. Las dos personas que envían mensajes pueden ver la pantalla entera. Son ellos los que deciden qué piezas hay que girar, y controlan las señales de su cerebro observando los LED que se sitúan uno a cada lado de la pantalla, uno de ellos parpadeando a 15 HS y otro a 17 Hz. Esa información se le envía al receptor que capta una señal a través del TMS, que le indica si debe rotar o no debe rotar la pieza en cuestión.

Este experimento corrobora que es posible crear estas redes de conexiones cerebrales y que funcionan correctamente, aunque las informaciones que viajan por el momento son simples, los investigadores afirman que se podría realizar este experimento no solo de sala a sala, sino también a través de Internet.

“Un servidor de interfaz cerebro a cerebro basado en la nube podría dirigir la transmisión de información entre cualquier conjunto de dispositivos en la red de interfaz cerebro a cerebro y hacer que sea globalmente operable a través de Internet, permitiendo así interacciones basadas en la nube entre cerebros en una red global”, han explicado.

Esto podría ser un gran avance para la comunicación social, que cada vez se adapta más a las nuevas tecnologías y métodos de interacción que trae el futuro.

Vía | MIT Technology Review

Sobre el autor de este artículo

Alicia Ruiz Fernández