Salud

Extirpar las amígdalas podría ser tan inútil como contraproducente

Escrito por Marcos Merino

Operar a niños para someterles a amigdalectomías y adenoidectomías es una práctica habitual, dado que carecer de ellas no parece tener repercusiones inmunológicas y, además, permite evitar ciertos síntomas engorrosos en la niñez. Sin embargo, una reciente investigación pone ahora en duda ambos datos.

Los médicos del mundo desarrollado llevan décadas operando a niños, de entre 2 y 10 años, para extirparles las amígdalas y los adenoides, dos masas de tejido situadas en la parte superior de la garganta que pertenecen a nuestro sistema linfático y cumplen con la función de filtrar gérmenes del exterior y desarrollando anticuerpos contra los mismos.

La razón para prescindir de dichos tejidos es que, durante la niñez, muestran cierta tendencia a inflamarse crónicamente y a generar infecciones de oído. Dado que siempre se ha creído que su ausencia no afecta a la salud durante la etapa adulta, los médicos han preferido ahorrar el dolor a millones de niños.

Sin embargo, un estudio pionero publicado ahora en la publicación científica JAMA Otolaryngology – Head & Neck Surgery muestra que esta práctica generalizada podría facilitar la aparición de enfermedades en el futuro. El equipo de investigadores, liderado por Sean Byars (Univ. de Melbourne), analizó los datos de 1,2 millones de daneses a los que se había realizado un seguimiento médico continuo desde su nacimiento hasta los 10-30 años.

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Así, los investigadores descubrieron que aquellos a los que se les habían extirpado la amígdalas antes de los 9 años mostraban el triple de probabilidades de padecer posteriormente enfermedades del tracto respiratorio superior, como asma, gripe y neumonía. Por su parte, aquellos que se sometieron a una adenoidectomía mostraban una tasa dos veces mayor de lo normal de dichas enfermedades, a las que se sumaban otras como la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y la conjuntivitis.

Para más inri, el estudio indicaba que muchos de los molestos síntomas que se pretenden mejorar con la extirpación de estos tejidos (los problemas respiratorios, la inflamación crónica de oído, etc) a menudo reaparecen poco después de la operación, lo que significa que cualquier posible beneficio a corto plazo de ésta es insignificante frente a los riesgos a largo plazo.

Vía | IFLScience

Imagen | Public Health Image Library

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.