Tras 3 meses de paralización casi completa de casi cualquier tipo de actividad por la expansión del coronavirus, la economía china ha comenzado a hacer su particular recuento de bajas en el tejido empresarial. No resulta demasiado sorprendente que la pandemia haya provocado una oleada de cierres y haya frenado la fundación de nuevos negocios, pero la cantidad de compañías afectadas y sus características supone una grave advertencia para el resto del mundo.

Así, los datos del primer trimestre del registro oficial de empresas de China revelan que más de 460.000 empresas del país han tenido que cerrar definitivamente entre enero y marzo, en plena pandemia de coronavirus, según desvela South China Morning Post. El diario de Hong Kong aclara que esta cifra comprende tanto a empresas que han echado el cierre voluntariamente como a aquellas que han perdido su licencia para operar.

De ese casi medio millón de empresas que no han podido sobreponerse al coronavirus, más de la mitad eran compañías con menos de 3 años de antigüedad. Además, South China Morning Post destaca que la mayoría de cierres se han producido en núcleos económicos de importancia dentro de China, como la provincia sureña de Guangdong, y que casi la mitad de las afectadas pertenecían al sector de distribución y retail, mientras que 26.000 de ellas eran exportadoras.

Por otra parte, el ritmo de creación de empresas en el gigante asiático se ha desplomado a niveles inéditos en las 2 últimas décadas, con un 29% menos de nuevas compañías que en el mismo periodo de 2019. No obstante y pese a esta caída, 3,2 millones de proyectos de negocio han arrancado en China entre enero y marzo pese a las difíciles condiciones económicas actuales.

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Pese a la magnitud de los datos de cierres empresariales del primer trimestre, el periódico hongkonés asegura que las cifras podrían reflejar solo una parte de los negocios que no han podido sobrevivir a esta situación. De hecho, el medio destaca que en China existen barreras burocráticas que dificultan la declaración de bancarrota de una empresa, a las que se suma el cierre parcial de los tribunales que se encargan de aprobar o rechazar estas peticiones debido a la pandemia.

Así, apenas 1.770 empresas chinas han solicitado la bancarrota en febrero y marzo, según South China Morning Post, que asegura que se están dando casos de tribunales que están demorando o incluso rechazando solicitudes de los acreedores para liquidar empresas insolventes para intentar evitar parte de los cierres. El diario señala que detrás de esas decisiones está el Gobierno chino, que ha mantenido sus objetivos económicos para este año a pesar del coronavirus.

Pese a las peculiaridades de la economía china y al mayor impacto de la pandemia que ha sufrido el país, el cierre de casi medio millón de compañías chinas en plena pandemia de coronavirus es un motivo de alarma para el tejido empresarial de todo el mundo. Para anticiparse a estas consecuencias, gobiernos de todo el mundo e instituciones trasnacionales ya han anunciado medidas de apoyo a los sectores más afectados.

En España, el Gobierno ha aprobado en marzo la flexibilización de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para empresas, ha facilitado el acceso de los autónomos afectados por el coronavirus a la prestación por cese de actividad y ha ofrecido una línea de avales públicos a créditos para negocios en problemasEl tiempo dirá si estas medidas evitan un impacto en las empresas como el que ha sufrido China.