Entrevistas Salud

Pedro Martínez Seijas: “La impresión 3D aumenta la seguridad en cirugías complejas con menores tiempos de estancia en el hospital”

“Pensemos en Star Wars cuando Luke pierde su brazo al cortárselo Darth Vader y se lo reconstruyen con metal recubierto de piel natural, aquello era algo futurista en el año 1980. Ahora reconstruimos mandíbulas con metales, partes del cráneo con plásticos, hueso con materiales cerámicos…”, dice el pionero de la impresión 3D en España.

En nuestro país, la impresión 3D se viene utilizando de forma puntual en el ámbito sanitario desde el año 2001, cuando algunos pioneros en estas lides comenzaron a explorar las posibilidades de esta tecnología para ofrecer una medicina más personalizada.

Impresión 3D, la nueva aliada de la medicina

Entre ellos encontramos al médico Pedro Martínez Seijas, actualmente en el Servicio Gallego de Salud. En TICbeat hemos querido conocer su experiencia, retos y la visión que tiene de la impresión 3D en la actualidad y de cara al futuro inmediato.

  • Eres uno de los pioneros en impresión 3D aplicada a la salud. ¿Cómo logras introducir la impresión 3D en el ámbito sanitario en España?

Los inicios quedan lejanos en el siglo pasado en el año 2001. Estaba viendo con mi jefe José Arruti una reconstrucción en 3D rudimentaria de un TAC y en aquel momento nos preguntamos que podríamos hacer si la tuviéramos físicamente entre las manos… y ahí empezó todo. Para introducirlo en la medicina fuimos buscadores de ingenieros que pudieran primero “pasar la información del CD” a un ordenador y de ahí fabricarlo, en aquel primer momento fue como diría un cocinero “algo muy de autor”. Luego y de forma gradual exploramos su uso en distintos campos: deformidades cráneo dentomaxilares, oncología, reconstrucción con autotrasplante de la pierna en cabeza y cuello, labio leporino como reconstrucciones alveolares para colocar dientes.

  • ¿Cómo trabajaste con el primer paciente con el que se empleó esta tecnología?

El primer paciente fue una mujer que le faltaba la mitad de la mandíbula. Primero con el TAC buscamos al ingeniero para procesar la información. Al ingeniero le dijimos: “¿ahora puedes copiar la mandíbula que le queda, hacer un espejo y ponerla donde le falta?”. Nos dijo que por supuesto. Luego, a partir de esa imagen, la enviamos a una empresa de placas en Alemania, donde nos fabricaron una estructura en malla a medida que, luego en quirófano, la rellenamos de hueso.

  • Y ahora… ¿Cómo estás trabajando con esta tecnología?

El primer nivel y más básico es usar los biomodelos virtuales o impresos para enseñar al paciente, para complementar los estudios de imagen. Siempre trabajo de forma multidisciplinar con los ingenieros, en donde aporto mi conocimiento clínico para el uso y necesidades de los biomodelos y colegiamos los materiales de impresión según para qué va a ser usado el biomodelo y hacer eficiente su uso. Algunos hospitales, sin embargo, lo hacen con impresoras de bajo coste no acreditadas para uso médico, desde un nivel “amateur”.

El segundo nivel es trabajar con el ingeniero sobre biomodelos virtuales que permitan realizar simulación de cirugías, fabricación virtual de guías, utillaje o instrumental a medida. Para ello se utilizan ya programas certificados para uso médico de unos 30.000 euros e impresoras 3D también certificadas para uso médico de 200.000 euros en adelante.

El tercer nivel o avanzado fabricación e implantación de prótesis a medida. Por ejemplo, hace poco realicé la implantación de una prótesis en titanio a medida de casi toda la mandíbula a un paciente, que al verla antes de colocarla la tildó de “obra de arte”, cosa que a mi personalmente me emocionó.

Como anécdota el polimetilmetacrilato, un plástico, se vio que era bicompatible de forma empírica cuando los pilotos de la Segunda Guerra Mundial se lo clavaban en el cuerpo y en los ojos en forma de trozos de las ventanillas de los aviones al ser atacados y se mantenían en el cuerpo sin problemas. He visto en la televisión una problemática con las prótesis e implantes de uso médico, me ha preocupado y tengo que decir en aras de tranquilizar a los pacientes y al público que los implantes estandarizados como los implantes y prótesis a medida son biocompatibles.

  • ¿Cuál es el impacto actual de la impresión 3D en el ámbito de la medicina?

Hay un gran salto evolutivo en los casos complejos, de pasar de una cirugía “café para todos” a una cirugía personalizada y a medida, algo así como “cirugía de sastrería”. Esto nos permite ser más objetivos con las expectativas de los resultados, hacer cirugías con menores incisiones, con mayor seguridad y más rápidas.

  • ¿Queda mucho camino por recorrer? Es decir, con las medidas y estímulos adecuados, ¿el impacto de esta tendencia tecnológica podría ser mucho más notable de lo que es a día de hoy?

Estamos empezando una nueva época de la medicina y cirugía a medida y personalizada. Mi estímulo en mayúsculas es el uso de la impresión 3D, crear prótesis personalizadas por y para el paciente, en los campos donde la tecnología estándar ofrece soluciones de menor calidad que la hecha a medida. Con ello conseguimos aumentar la seguridad en cirugías complejas con menores tiempos de estancia en el hospital, tanto que a veces hasta el paciente se sorprende y nos dice “¡Ah! ¿Pero ya me puedo ir a casa?”.

Sin ninguna duda que a corto medio plazo, el impacto será más que notable, será sobresaliente. De alguna manera, pensemos en la Guerra de las Galaxias cuando Luke pierde su brazo al cortárselo Darth Vader y se lo reconstruyen con metal recubierto de piel natural, aquello era algo futurista en el año 1980. Ahora reconstruimos mandíbulas con metales, partes del cráneo con plásticos, hueso con materiales cerámicos a medida… desde el año 2001. ¿Quién me iba a decir que la medicina iba a evolucionar tanto en tan poco tiempo?.

  • ¿Cómo se está apostando desde la Administración por la implementación de este tipo de técnicas en el ámbito sanitario?

Es necesario contar con visionarios a medio largo plazo, desde clínicos como mis maestros José Arruti, Francisco Hernández Altemir, Ramón Palomero o José María Rodríguez Cortel para dar ese salto cualitativo, pero que sepan transmitir a los directivos con mentes abiertas los parabienes de la innovación clínica aplicada para que llegue de facto a los pacientes.

El SERGAS (Servicio Gallego de Salud), donde actualmente desarrollo mi actividad pública, es puntero en la innovación orientada al paciente en que los clínicos junto a la administración se realiza ese cambio. Por otro lado la administración autonómica, nacional y europea a través de las distintas directivas regulan el uso en la medicina de la impresión 3D, velando por los pacientes como por el sistema sanitario.

  • ¿Por qué considera que no se está invirtiendo en este tipo de técnicas desde la Administración que tanto bien podrían hacer a los pacientes?

Primero por desconocimiento de los propios profesionales. Falta conocimiento para poder y saber transmitir a nuestros responsables el uso de esta tecnología, que es una realidad. El médico es poco proclive a los cambios y los directivos son médicos en su mayoría y por ende también poco proclives. Pero cada vez más hay médicos y cirujanos que al conocer lo que aporta se involucran en esa evolución.

Segundo por ser una sanidad poco basada en general en el paciente y sí en lo que “cuesta la atención médica”. Si miramos de forma puntual lo que cuesta una impresión 3D y no en la eficiencia de todo el proceso (ahorro en evitar segundas cirugías, complicaciones, menor tiempo de las cirugías como una estancia en el hospital inferior), entonces no se aprecia el gran valor de la cirugía personalizada a medida.

  • Hablemos de empresas, ¿cuáles son las compañías punteras en el desarrollo de la impresión tridimensional aplicado al ámbito sanitario?

A nivel internacional debemos pensar en Stratasis, HP, Renishsaw, EON. Multinacionales implicadas en el avance de la impresión 3D en el ámbito médico que está aportando valor a la administración en su implementación. También hay un puñado de empresas en España con mucho empuje en impresión 3D como son Eureka 3D, AJL, EDESDEV, Mizar, Xkelet…

  • ¿Cuántos pacientes cree que podrían beneficiarse de la aplicación de la 3D en los próximos años?

Desde el año 2001 hasta el 2018 se han beneficiado en nuestras manos unos 300 pacientes. Creo que son miles los que se pueden beneficiar, sobre todo los casos complejos en que la medicina y cirugía personalizada aporte valor. Hemos abierto una época en que nos queda mucho camino por recorrer. Ahí el medico tiene una grandísima responsabilidad a mi modo de ver, pues es factor imprescindible para el buen uso y eficiente de la impresión 3D.

Te recomendamos

Sobre el autor

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y ganador del European Digital Mindset Award 2019.