Dentro de unas décadas, los drones militares se cultivarán en laboratorio. Bastará con colocar unas moléculas en un enorme recipiente con un compuesto químico especial, para que esas moléculas vayan asociándose y creciendo automáticamente, formando la estructura de un dron autónomo del tamaño de un avión de combate. La diferencia es que se tardará semanas en fabricar, en lugar de años.

Como podemos ver en este vídeo en el futuro bastará con colocar ciertos componentes químicos en un gran recipiente, para que automáticamente den forma a un dron autónomo del tamaño de un avión que se irá formando sin intervención humana ni robótica, como un organismo vivo que va creciendo y tomando la forma deseada:

Parece pura fantasia, pero si está detrás BAE Systems, no es para tomárselo a broma. Esta compañía británica es el segundo contratista militar del planeta, además del fabricante de numerosos aviones militares. Ha fabricando los Eurofighter Typhoon, Panavia Tornado y Harrier II, y también es el constructor con más peso en el F-35 Lightning II.

Chemputer es una tecnología que persigue hacer crecer en laboratorio aviones de guerra autónomos. Las ventajas en una hipotética batalla son obvias: los aviones se construyen en cuestión de semanas, en lugar de meses o años, y puede hacerse en el propio cuartel general, sin necesidad de fábricas o maquinaria. ¿Cómo es posible?

6 usos de los robots que quizás no conocías

La idea que hay detrás de la tecnología Chemputer es acelerar las reacciones químicas a un nivel molecular. A fin de cuentas cualquier objeto está formado por ciertas moléculas organizadas de una forma espacial, lo que le da la forma y las funciones. Si un ordenador es capaz de descomponer un dron en sus formaciones moleculares también se puede construir, simplemente manipulando esas moléculas de la forma correcta, mediante reacciones químicas, para sintetizarlo.

Hoy en día es poco más que teoría, pero como hemos dicho BAE Systems y la Universidad de Glasgow ya están trabajando en ella, y están convencidos de que estará disponible “este siglo“.

Es una idea tan fascinante como inquietante. La fabricación de drones autónomos que crecen como seres vivos, sin intervención humana.

El problema es que serán drones militares diseñados para hacer la guerra. Por desgracia la historia nos demuestra una y otra vez que muchos de los mayores avances tecnológicos han surgido por el deseo del ser humano de matar, o de no ser aniquilado por el enemigo.