Energía Innovación

El futuro del almacenamiento de renovables está en… ¡las cáscaras de huevo!

El futuro del almacenamiento de renovables está en... ¡las cáscaras de huevo!

Las cáscaras de huevo son poderosos bioresiduos con capacidad para crear baterías que almacenen de forma eficiente la energía procedente de paneles solares y turbinas eólicas, según una investigación llevada a cabo en Australia.

Son muchos los nuevos materiales cuyas posibilidades para el almacenamiento futuro se estudian en la actualidad, con el ojo puesto en la importancia de mejorar la eficiencia de las renovables y abaratar sus costes para un mix energético limpio, sostenible y ajeno a los combustibles fósiles. Si en otras ocasiones te hemos hablado de la investigación en torno al silicio, las nanopartículas de oro o incluso determinados parajes naturales como las rocas del Mar del Norte, hoy le toca el turno a un elemento mucho más cotidiano: las cáscaras de huevo.

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Según una interesante investigación llevada a cabo en la Universidad Murdoch en Australia y dirigida por el doctor Manickam Minakshi, este económico bioresiduo podría emplearse para un almacenamiento más económico y eficaz de las energías solar y eólica. Al cocinarse a 300 grados centígrados, cambia la composición química de carbonato de calcio -muy abundante en los huevos- a óxido de calcio, transformándose en un potente conductor eléctrico.

Mientras que antes de calentarse son un electrodo positivo después cambian a un electrodo negativo. Este fenómeno estudiado desde 2017 en Australia propicia que pueda crearse una batería alternativa para almacenar energía que proviene de paneles solares y turbinas eólicas.

El Dr. Manickam Minakshi y el estudiante de doctorado Kethaki Wickramaarachchi trituraron el huevo quebrado antes de hornearlo para incitar a una reacción química. Crédito: Murdoch University

De este modo, las membranas y claras de huevo tienen un gran potencial para convertirse en supercondensadores de alto rendimiento, capaces de almacenar hasta 10.000 veces más energía que uno de carácter convencional. Normalmente destacan por su elevada densidad de potencia, así como una gran velocidad para la carga y descarga con respecto a las baterías recargables. El inconveniente es que almacenan poca energía.

Las cáscaras de huevo podrían tener la llave para convertirse en materiales porosos que funcionen como ánodos en las baterías de litio. En los experimentos realizados en el marco de este proyecto el carbón de las claras reveló una capacidad de 1800 mil amperios por gramo, siendo eficiente incluso tras diez ciclos de carga y descarga en un electrolito ácido. 

Además de la rapidez, el ahorro y la eficiencia su uso también implicaría buenas noticias para el medio ambiente, ya que se reemplazarían los costosos y contaminantes electolitos polímeros, tal y como destacan desde Ecoinventos.

Fuente | Canberra Times

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.