Puede que haya cambiado la forma de comprar: de carros gigantescos en los primeros días de encierro a cestas más comedidas en el inicio de la tercera semana de confinamiento, o quizás incluso, pasando a comprar online en los supermercados que hacen envío a domicilio.

Pero de una manera u otra, durante el estado de alarma los ciudadanos siguen comprando. De hecho es una de las pocas excepciones para salir a la calle y debería ser la única que moviera a la gente para abandonar sus hogares.

En estos días es habitual ver colas de clientes esperando acceder a supermercados y tiendas de alimentación, que han limitado su aforo para facilitar el distanciamiento social necesario para mitigar los contagios.

El mensaje ha calado en la sociedad, y los ciudadanos ya son conscientes de la necesidad de guardar la distancia de seguridad mínima de un metro para evitar infecciones.

Pero frente a esta evidencia, no está tan claro lo relativo al riesgo de contagio que pueden suponer los propios productos que se compran y manipulan en las tiendas.

¿Existe riesgo de infección por coronavirus al tocar los artículos del supermercado? ¿o al recibir paquetes de una compra online?¿Es necesario desinfectar los productos adquiridos? Son algunas de las dudas frecuentes que han comenzad a surgir a medida que la pandemia se ha ido asentando en nuestras calles.

Hasta ahora las autoridades sanitarias mantienen que las principales rutas de la infección por coronavirus son las gotitas respiratorias (las gotas expulsadas cuando una persona enferma estornuda o tose) y la transmisión por contacto cercano.

Posteriormente la investigación también ha demostrado que puede darse una transmisión en el aire, a través de lo conocido como aerosol —gotículas de menos de 5 micrómetros en las que el virus puede mezclarse con el aire y flotar ciertas distancias hasta caer en ciertas superficies.

¿Cuánto puede vivir el virus en una superficie?

Como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), por el momento no se sabe con certeza cuánto tiempo sobrevive el virus causante de la COVID-19 en una superficie”.

Si bien varias investigaciones apuntan a que el nuevo coronavirus tiene un comportamiento similar a otros patógenos de esta misma familia, pudiendo vivir hasta varios días en algunas superficies (factores como el material, la temperatura o el grado de humedad pueden influir en esta duración).

Una investigación publicada en el New England Journal of Medicine sugiere que el virus suspendido en aerosoles podría permanecer hasta 4 horas en cobre, hasta 24 horas en cartón y entre 2 y 3 días en plástico y acero inoxidable.

Pero en un entorno natural no es la forma de transmisión frecuente de la enfermedad. Además, hay que tener en cuenta que durante ese periodo de permanencia en el material el virus va perdiendo efectividad. Sin un huésped vivo la cantidad de partículas infecciosas va reduciéndose con el tiempo.

Así lo reconoció uno de los propios autores del estudio al diario The Washington Post. De acuerdo a Vincent Munster, jefe de la Sección de Ecología de Virus de los Laboratorios Rocky Mountain, en Estados Unidos, “el riesgo de infectarse a través de estas vías de transmisión se reduce con el tiempo”, siendo más elevada la probabilidad de infección “en los primeros 10 minutos, o en una o 2 horas”.

¿Existe entonces riesgo de contagio al recibir paquetes o tocar los artículos al hacer la compra?

En general los expertos sanitarios mantienen que el contagio por contacto de este tipo de artículos es bastante remoto.

La principal fuente de infección llega desde las personas, al entrar en contacto con un posible afectado.

En lo relativo a la entrega de paquetes, la OMS afirma que la probabilidad de infección por contacto con un envío es baja.

En esta misma línea se ha pronunciado la European Food Safety Authority (EFSA) remarcando que hasta el momento no existen evidencias que hagan pensar que los alimentos pueden ser una vía de propagación del coronavirus.

No obstante como alertó Muler en el medio estadounidense, “nunca hay un riesgo cero”, poniendo el ejemplo de un paquete de correos, “si la persona que te entregó el paquete simplemente estornudó en este hace un segundo”.

“Todo lo que hay en los supermercados y en los envases y bolsas de comida para llevar en un restaurante podría, en teoría, tener virus infecciosos”reconoció a The New York Times, Linsey Marr, experta en transmisión de virus por aerosol del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia, en Blacksburg (EE UU).

“Podríamos volvernos locos discutiendo sobre las posibilidades porque todo es una fuente potencial, por lo que debemos centrarnos en los mayores riesgos”, incidió. Es decir aquellos que se evitan con el distanciamiento social.

Una mayor atención merecen los carros y cestas de la compra en los supermercados. Si se utilizan guantes para evitar el contacto, es esencial no tocarse la cara con ellos. Una solución puede ser pasar una toallita con desinfectante antes de usarlos.

Muchas cadenas de alimentación han asumido estos días medidas encaminadas a reforzar la protección frente al coronavirus de usuarios y trabajadores.

En muchos supermercados se está facilitando guantes a todos los clientes, o gel desinfectante para asegurar la higiene de manos antes de entrar a comprar, como publica un reportaje al respecto en Foodretail. En el caso de Carrefour, la cadena ha movilizado 900 efectivos en limpieza y desinfección de sus superficies de comercio.

Una vez más, para mantener la seguridad en estos escenarios, lo aconsejable es guardar la distancia de seguridad y evitar tocarse boca, manos y ojos antes de haberse lavado las manos después de llegar a casa.

¿Cómo desinfectar los productos de la compra?

El riesgo de contagio por contacto con productos de la compra es bastante reducido. Aún así puede haber quien se sienta más tranquilo limpiando los artículos antes de almacenarlos y usarlos.

Para desinfectar los productos de la compra y reducir el riesgo de contagio de coronavirus, estos pueden ser limpiados con una solución de lejía, ya que esta es capaz de eliminar bacterias, hongos y virus. Pero recuerda que siempre se deben utilizar guantes para manipular este producto de limpieza.

Lo esencial es recodar en todo momento que el contagio se realiza por contacto —al tocarse la cara con las manos si están portan carga vírica. Por ello, la mejor manera de protegerse es manteniendo la higiene de manos.

Como recomienda Gema del Caño, farmacéutica y especialista en seguridad alimentaria, a eldiario.es, lo adecuado al llegar de la compra es “sacar los envases y lavarnos las manos. Cuando se limpian y se guardan los productos, nos volvemos a lavar las manos”.

Ya se ha indicado que ninguna evidencia científica apunta a los alimentos como vías de contagio de coronavirus. No obstante, la OMS recuerda seguir manteniendo siempre ciertas pautas de higiene para evitar infecciones alimentarias.

Así, el organismo sanitario aconseja cocinar bien las carnes, evitar la contaminación cruzada  entre alimentos cocinados y sin cocinar por utensilios de cocina, y una vez más, lavarse las manos frecuentemente, la mejor manera de frenar el brote.