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Arde el pulmón del planeta: por qué Brasil lleva 72.000 incendios en 2019

Arde el pulmón del planeta: por qué el Amazonas lleva 72.000 incendios en 2019

Brasil sufre la mayor oleada de incendios forestales del último lustro: en 2019 se han registrado ya 72.000 incendios en el Amazonas, un 84% más que en el pasado ejercicio. Mientras, medios y gobernantes callan.

El Amazonas lleva dieciséis días ardiendo y no copa las portadas internacionales, pese a que la pérdida medioambiental -alberga 600 especies distintas y en ella viven  tres millones de especies de plantas y animales, así como un millón de indígenas– tendrá un coste gravísimo e irreparable. Se trata de la selva tropical más grande del mundo y posee una inmensa reserva vital de carbono que ralentiza el ritmo del calentamiento global. El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) ha revelado que sus datos satelitales mostraron un aumento del 84% de los incendios con respecto al año pasado.

El aumento de los incendios se debe fundamentalmente la sequía y a la deforestación, según numerosos conservacionistas y científicos. Además, la llegada al poder del presidente brasileño Jair Bolsonaro ha aumentado los riesgos, debido a que ha alentado a a madereros y a agricultores, fomentando la tala. Desde que asumió el cargo, la selva tropical ha sufrido pérdidas a un ritmo acelerado.

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Anteriormente se informó que un apagón el lunes en la ciudad de São Paulo, a más de 2.700 km (1.700 millas) de distancia, había sido causado por el humo de los incendios del Amazonas, aunque algunos meteorólogos dicen que el humo provenía de grandes incendios en Paraguay, que se encuentra mucho más cerca de la ciudad y no de la región amazónica.

Inpe dijo que había detectado más 71.497 focos de incendio en el país entre el 1 de enero y el 18 de agosto, y que un 52,5 % se sitúan en la región amazónica. Se trata del número más alto desde que comenzaron los registros en 2013. También reveló que se han observado más de 9.500 incendios forestales desde el jueves, principalmente en la región amazónica. Aunque a menudo ocurren en la estación seca en Brasil, pero también se inician deliberadamente en un esfuerzo por deforestar ilegalmente las tierras para la cría de ganado. De hecho, la cifra está muy por encima de la media. 

En comparación, hubo un poco más de 40.000 en el mismo período de 2018, dijo. Sin embargo, el peor año reciente fue 2016, con más de 68.000 incendios en ese período. Las imágenes satelitales mostraron el estado más al norte de Brasil, Roraima, cubierto de humo oscuro, mientras que la vecina Amazonas declaró una emergencia por los incendios.

Bolsonaro descartó los últimos datos y dijo que era la “temporada de queimada” para limpiar la tierra. Hoy declaraba a los medios que organizaciones no gubernamentales (ONG) podrían estar detrás de los incendios desatados en la Amazonía.

“No hay nada anormal sobre el clima este año o la lluvia en la región amazónica, que está un poco por debajo del promedio”, dijo a Reuters el investigador de Inpe Alberto Setzer. “La estación seca crea las condiciones favorables para el uso y la propagación del fuego, pero iniciar un incendio es el trabajo de los humanos, ya sea deliberadamente o por accidente”.

Ricardo Mello, jefe del Programa Amazónico del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), recalcó que los incendios fueron “una consecuencia del aumento de la deforestación visto en cifras recientes”.

Los informes de un aumento en los incendios forestales se producen en medio de críticas sobre las políticas ambientales de Bolsonaro. Los científicos dicen que el Amazonas ha sufrido pérdidas a un ritmo acelerado desde que el presidente asumió el cargo en enero, con políticas que favorecen el desarrollo sobre la conservación. Durante la última década, los gobiernos lograron reducir la deforestación con la acción de agencias federales y un sistema de multas. Pero Bolsonaro y sus ministros criticaron las sanciones y supervisaron la caída de las confiscaciones de madera y las condenas por delitos ambientales.

El mes pasado, el presidente de extrema derecha acusó al director de Inpe de mentir sobre la magnitud de la deforestación en la Amazonía y tratar de socavar al gobierno. Se produjo después de que Inpe publicara datos que mostraban un aumento del 88% en la deforestación allí en junio en comparación con el mismo mes del año anterior.

Inpe ha insistido previamente en que sus datos son 95% precisos. La fiabilidad de la agencia también ha sido defendida por varias instituciones científicas, incluida la Academia de Ciencias de Brasil. Como dice el proverbio, “solamente cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero.”

Imagen | Reuters

Fuente | BBC

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.