Salud

Por qué no deberíamos criar más pulpos, según la comunidad científica

Por qué no deberíamos criar más pulpos, según la comunidad científica

Criar pulpos en granjas presenta numerosos inconvenientes éticos y medioambientales, tal y como revela un nuevo ensayo firmado por científicos ambientales, filósofos y psiquiatras.

Un nuevo ensayo argumenta que los pulpos nunca deben cultivarse en granjas para consumo humano, no solo por su enorme inteligencia, sino por el gran impacto ambiental negativo. El documento llega como advertencia en un momento en el que la demanda mundial del cefalópodo como alimento se encuentra en alza, tras subir los precios durante 2018 por una escasa oferta.

En varios países del mundo ya han surgido iniciativas para crear granjas de pulpos, incluyendo ensayos de modificaciones genéticas para acelerar la acuicultura de los cefalópodos. En Issues in Science and Technology, especialistas procedentes tanto de la ciencia ambiental como de la filosofía o de la psiquiatría alertan sobre los peligros de esta práctica.

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La crianza de pulpos incrementaría la contaminación por nitrógeno y fósforo a partir de desechos animales, propiciaría el mestizaje y propagación de enfermedades, y también la pérdida de hábitat y biodiversidad.  Además, como la mayoría de las criaturas acuáticas de granja, los pulpos son carnívoros y necesitan proteínas y aceite de pescado en su dieta. Y las larvas de pulpo solo comen comida viva, que tiene que venir de algún lugar.

“Alimentar a la mayoría de los animales acuáticos de granja ejerce una presión adicional sobre los peces e invertebrados silvestres para obtener harina de pescado”, escribieron los investigadores. En la actualidad un tercio de la captura mundial de peces se convierte en alimento para otros animales, aproximadamente la mitad de los cuales se destina a la acuicultura. Muchas pesquerías de harina de pescado están sujetas a la sobrepesca y están disminuyendo los ejemplares, mientras que se acelera la contaminación y sobreexplotación de los hábitats marinos.

Los pulpos necesitan mucha comida, al menos tres veces el peso del animal a lo largo de su vida, y asegurarse de que se satisfagan sus necesidades en las granjas industriales creará más presión, mientras que a la par disminuiría la seguridad alimentaria mundial para los humanos.

No solo daños ambientales, sino un problema ético

Pero, incluso si este problema pudiera resolverse, mantener a los pulpos en las granjas industriales es cruel y presenta muchos problemas éticos. Los científicos han subrayado en múltiples ocasiones la gran capacidad cognitiva de este animal, famoso por su inteligencia y habilidad para resolver problemas. Un pulpo puede abrir frascos, reconocer a humanos individuales, recordar rompecabezas que se les han dado antes, e incluso escapar de un acuario.

También han mostrado comportamientos preocupantes en cautiverio, incluido el canibalismo, y comer las puntas de sus propios tentáculos (que podrían ser el resultado de una enfermedad infecciosa). En un ambiente sin estimulación, estos animales se frustran y aburren.

“Más allá de su salud y seguridad biológica básica, es probable que los pulpos deseen altos niveles de estimulación cognitiva, así como oportunidades para explorar, manipular y controlar su entorno”, escribieron los científicos. “Los sistemas agrícolas intensivos son inevitablemente hostiles a estos atributos”.

Por desgracia, en Mexico ya se investiga con el cultivo de pulpos, mientras que una compañía japonesa de productos del mar ha reportado la producción huevos para incubar en 2017, planeando lanzar el producto al mercado para 2020. “Esperamos que si esta opción se vuelve práctica, la sociedad reconozca los graves problemas ambientales y de bienestar asociados con tales proyectos y se desalentará o evitará el cultivo de pulpos”, subrayan los autores del estudio.

“Mejor aún sería que los gobiernos, las empresas privadas y las instituciones académicas dejen de invertir en el cultivo de pulpos ahora y en su lugar centren sus esfuerzos en lograr un futuro verdaderamente sostenible y compasivo para la producción de alimentos”.

Fuente | Science Alert

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.