Seguridad

La historia del algoritmo que descifró el rompecabezas criptográfico de una cápsula del tiempo

La historia del algoritmo que descifró el rompecabezas criptográfico de una cápsula del tiempo

Muchas veces no somos conscientes de lo importantes que son los avances científicos que se van presentando hasta que los comparamos con el pasado. La siguiente historia es una muestra de los avances que se han hecho en criptografía y cómo el paso del tiempo y un rompecabezas pueden abrir un tesoro guardado durante años.

En 1999 el arquitecto Frank Gehry se encontró con una peculiar petición, debía incluir una cápsula del tiempo en su diseño del nuevo edificio que albergaría el Laboratorio de Inteligencia Artificial y Ciencias de la Computación del MIT (CSAIL).

Dentro de la cápsula se guardó todo un museo de la historia reciente de la informática con unos 50 artículos que demuestran la contribución que han hecho personajes tan conocidos como Bill Gates y Tim Berners-Lee. Pero para abrir esta cápsula se establecieron varias condiciones.

No debía abrirse hasta que pasaran 35 años, a menos que alguien consiguiera descifrar un rompecabezas basado en criptografía. El autor de esta prueba fue Ron Rivest, que también fue creador del RSA, uno de los protocolos criptográficos más importantes. Rivest desarrollo el rompecabezas para que se necesitarán años de operaciones hasta dar con la respuesta y no se pudiera abrir la cápsula dos meses después de cerrarla. El paso del tiempo dejó en el olvido su reto hasta que un programador belga se topó con él.

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Bernard Fabrot que ha aprendido programación de manera autodidacta se topó casi por accidente con el rompecabezas de Rivest en 2015 y se decidió a resolverlo. La clave de este problema criptográfico como explican en Wired, es que requiere de operaciones secuenciales, es decir, no se puede resolver usando la computación en paralelo, sino que debemos pasar por cada uno de los procesos, por eso se pensó que tardarían años en resolverlo.

Aunque Rivest desarrollo el código del problema en Java, Fabrot comprendió que podría resolverlo más rápido usando la Biblioteca de aritmética de precisión múltiple del software de código abierto GNU.

De esta manera, dedicó uno de los núcleos de la CPU de su ordenador con el que ir ejecutando cada una de las operaciones secuenciales. El ordenador estuvo trabajando las 24 horas de los 7 días de la semana durante tres años y medio, excepto como explica el propio Fabrot, cuando se iba de vacaciones o sufrió algún corte de energía en casa.

Prácticamente no se lo contó a nadie salvo a sus familiares y amigos más cercanos.Terminado este largo proceso, su ordenador había realizado 80 billones de operaciones en cuadratura y dado con la solución del rompecabezas de Rivest.

Justo a tiempo, porque en otra parte del mundo un grupo de científicos expertos en criptografía había comenzado un proyecto llamado Cryptophage con el que pretendían investigar un nuevo posible mecanismo de seguridad para sistemas de blockchain como Ethereum. El proyecto se basa en las funciones de retardo verificables que están inspiradas en el trabajo de criptografía que realizó Rivest, por lo que pensaron que resolviendo el rompecabezas podrían demostrar la eficacia de su proyecto.

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Con un nuevo algoritmo consiguieron reducir considerablemente el tiempo que requería el proceso y cuando tuvieron la solución llamaron al MIT para comunicarles que habían resuelto el rompecabezas cuando se encontraron con la sorpresa de que Fabrot se les había adelantado por sólo dos meses de diferencia.

Durante más de 20 años nadie se había vuelto a acordar del rompecabezas de Rivest, ni siquiera la actual directora del CSAIL, Daniel Rus, sabía de que le estaba hablando Fabrot cuando la llamó con la respuesta al problema. Y en sólo dos meses tenía dos llamadas hablando del mismo tema: “Es una coincidencia asombrosa” ha asegurado Rivest.

La cápsula se terminó por abrir el pasado 15 de mayo con la presencia tanto de Fabrot como del equipo de científicos encargados de Cryptophage que aunque no fueron los primeros, si realizaron una hazaña importante al conseguir descifrar la solución en apenas unos meses.

Cuando Rivest diseño el rompecabezas, pensó que se tardaría años en dar con la solución contando con la tecnología de aquel momento, pero los avances informáticos de los últimos años han convertido su creación en un problema más sencillo.

Hacer predicciones a largo plazo sobre la tecnología con la que contaremos dentro de 40 años es jugársela mucho, por lo que Rivest no pudo adivinar tecnologías como los chips FPGA que hoy están al alcance de muchos y son mucho más sofisticados que los chips con los que él creía que se resolvería su famoso rompecabezas.

*Artículo original publicado por Marta Sanz Romero en Computerhoy.com

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.