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Por qué Nueva Jersey necesita programadores de un lenguaje de 1960

Por qué Nueva Jersey necesita programadores de un lenguaje de 1960

El gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, no solamente necesita material sanitario para combatir la crisis del coronavirus, sino también la ayuda de programadores informáticos expertos en un lenguaje de programación de hace décadas llamado COBOL.

Entre los lenguajes de programación más demandados de la actualidad versan los habituales Java, Python, Go, Scala o Javascript. Sin embargo, en Nueva Jersey hace falta remontarse más de medio siglo atrás: necesitan desesperadamente programadores COBOL para dar respuesta a la pandemia, además de respiradores, personal médico o mascarillas.

Sucede que durante las últimas dos semanas, más de 362.000 residentes de Nueva Jersey solicitaron desempleo debido a la pandemia de coronavirus. Este fenómeno vino acompañado de un estratosférico aumento del 1.60o% en las solicitudes de desempleo del estado durante la primera semana del brote en comparación con la cantidad habitual que recibe Nueva Jersey. El sistema, basado en el viejo lenguaje COBOL, se encuentra saturado.

“COBOL, para aquellos que no están familiarizados, es un lenguaje informático que tiene más de 60 años y que alguna vez fue el elemento básico del desarrollo de software en la industria y el gobierno”, explicó el experto en ciberseguridad Joseph Steinberg en una publicación en su sitio web. “Sin embargo, a fines de la década de 1980, se había vuelto lo suficientemente obsoleto como para que muchas universidades ni siquiera lo incluyeran en sus planes de estudios de informática”.

Aunque la mayoría de los desarrolladores ya no usan COBOL, y muchos programadores jóvenes nunca han tenido que hacerlo, un informe de 2017 encontró que más de 220 mil millones de líneas de código COBOL todavía están en uso. COBOL, de hecho, significa lenguaje común orientado a los negocios.

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Según el estudio, que tiene solo unos años de antigüedad, el 95% de los deslizamientos de cajeros automáticos funcionan con COBOL y el 43% de los sistemas bancarios se basan en el lenguaje de programación heredado. Las instituciones financieras como Bank of America, Citibank y JPMorgan todavía requieren que los programadores de COBOL mantengan sus sistemas en funcionamiento. Cada día, el código COBOL millones y millones de dolares en transacciones comercilaes: incluso recibió una actualización el pasado 2014.

Pero no solo las empresas dependen de COBOL. Al igual que el sistema de desempleo de Nueva Jersey, muchas agencias gubernamentales también se amparan en el obsoleto lenguaje de programación. La Administración del Seguro Social de Estados Unidos, por ejemplo, mantiene 60 millones de líneas de COBOL. El Departamento de Seguridad Nacional y Asuntos de Veteranos utiliza COBOL para sus sistemas que rastrean todo, desde la contratación hasta el procesamiento de beneficios.

El problema a nivel empleo está claro: dado que su auge se produjo en los sesenta, la mayor parte de expertos en COBO están juilados o son mayores, puesto que la edad promedio de un programador COBOL supera los 50 años. Incluso hubo preocupación hace décadas de que eventualmente nos quedaríamos sin codificadores COBOL. Las agencias federales han estado pagando una prima por estos desarrolladores porque los jóvenes programadores no están aprendiendo COBOL a una tasa lo suficientemente alta como para reemplazar a estos trabajadores cuando ingresan a la jubilación.

Todos recordamos el terror desatado en el pasado cambio de siglo para evitar el error Y2K, más conocido a nivel popular como efecto 2000, un problema que podría haber causado que los principales sistemas informáticos fallaran en la fecha de cambio de 1999 a 2000. COBOL se utilizó para construir muchos de estos Y2K- sistemas afectados y fue uno de los principales lenguajes de programación que plantea un problema debido a la forma en que comúnmente representaba el año utilizando solo los dos últimos dígitos. Estos sistemas necesitan una renovación urgente, patente en tiempos de coronavirus. 

Fuente | Mashable

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.